Una radiografía es un examen de diagnóstico por imágenes que utiliza una dosis muy baja de radiación ionizante (rayos X) para generar imágenes del interior del cuerpo, principalmente de huesos y articulaciones, aunque también permite observar algunos tejidos blandos y órganos.

¿Cómo funcionan los rayos X?

Los rayos X son un tipo de radiación electromagnética capaz de atravesar los tejidos del cuerpo. Un equipo emite un haz de rayos X que pasa a través del paciente y llega a un detector (en equipos digitales) o una placa (en equipos convencionales). Las estructuras más densas, como los huesos, absorben más radiación y se ven blancas en la imagen; los tejidos blandos absorben menos y se ven en tonos grises; el aire, prácticamente nada, y se ve negro.

¿Qué se puede observar en una radiografía?

  • Huesos y articulaciones: fracturas, desgaste, alteraciones de forma o tamaño
  • Pulmones: neumonía, tuberculosis, otras afecciones respiratorias
  • Abdomen: cálculos renales, obstrucciones intestinales
  • Senos paranasales: sinusitis, pólipos
  • Columna: fracturas, escoliosis, estenosis espinal

Radiografía digital vs. convencional

La radiografía digital reemplaza la placa tradicional por un sensor electrónico, lo que permite obtener la imagen de forma inmediata, con menor dosis de radiación y mejor capacidad de ajuste de contraste. Puedes ver el detalle completo en nuestra página sobre radiografía digital vs. convencional.

¿Es un examen doloroso?

No. Es un procedimiento indoloro y no invasivo. El paciente solo debe mantener una posición fija durante algunos segundos mientras se capta la imagen. La mayoría de las radiografías toman entre 5 y 15 minutos en total.

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